El Niño Interior y las heridas del pasado

Niño Interior

 

Todos tenemos un Niño o una Niña Interior dentro de nosotros. Es, por decirlo de alguna manera, el niño que fuimos. Tenemos una parte del niño con sus heridas, carencias y necesidades no cubiertas, pero también tenemos un niño sano, creativo, alegre y lleno de ganas de aprender y crecer.

De alguna manera, las creencias que formamos en nuestra infancia, forman la base de cómo vemos el mundo y cómo nos relacionamos con nuestro entorno siendo adultos. Reconocer qué creencias tenemos, cuando y cómo se formaron y de que manera nos limitan, es el punto de partida para sanar a nuestro niño interior.

¿Qué cosas me han ocurrido?, ¿cómo me han afectado? y ¿cómo me siguen afectando hoy en día?. ¿Qué historias y patrones repito, que me gustaría sanar y cambiar?.

Ya hemos hablado anteriormente de pararnos a escucharnos y a reconocer cómo estamos y cómo nos sentimos. En nuestro día a día, ya sea en casa, en el trabajo o con nuestros amigos, si no hemos aprendido a reconocer nuestras emociones y acogerlas, corremos el riesgo de dejarnos llevar por ellas. Cada vez que pillamos una rabieta, que respondemos de forma desproporcionada o que explotamos, es nuestro niño interior lanzándonos una señal: para que paremos, para que pongamos límites saludables, para que escuchemos nuestras propias necesidades, en definitiva, para que cuidemos de nosotros mismos.

Permítete parar de vez en cuando a escuchar a tu niño interior. ¿Cómo está?, ¿qué necesita?. Dale espacio para que pueda expresarse, y de esa forma, tu tengas la oportunidad de reconocer si su estado te está repercutiendo de alguna manera en el momento presente.

Puedes dejar que tu niño interior se exprese escribiendo, pintando, jugando, haciendo música o simplemente parándote a mirar en tu interior y escuchando a ver qué te quiere decir. Escúchale, reconoce cómo se siente y reflexiona: ¿qué crees que necesitaría escuchar tu niño herido?, ¿qué le dirías para acogerlo y que se sintiera mejor?.

Reconoce a tu niño, deja que se exprese, valida como se siente y acógelo.

Y poco a poco, recupera el control de ti mismo.

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