¿Escuchas la Música o la oyes? Utiliza la Atención Plena o Mindfulness para mejorar tu día a día

Mindfulness Musicoterapia

¿Cuándo fue la última vez que te paraste a escuchar música?. No me refiero a oír, me refiero a escuchar: realizar la pura acción de escuchar música por el placer que eso produce, prestar atención plena a la música que escuchas.

Estamos acostumbrados a oír la música: en el coche, en el metro, mientras cocinamos, limpiamos, estudiamos…cuando salimos a correr, de fondo en el supermercado… Estamos rodeados de música, y la música está presente en nuestro día a día, en las celebraciones, en los momentos especiales, cuando queremos crear un cierto ambiente o cuando buscamos un determinado estado de ánimo… Todo esto está muy bien, es maravilloso, pero, ¿y el placer por el placer?.

¿Cuando fue la última vez que te pusiste los auriculares, o le diste al play del ordenador, y te tumbaste en la cama, o te sentaste en el sillón, simplemente a escuchar?, a dejar que todo el sonido te envolviera y te llegara hasta lo más profundo. A reconocer TODOS los sonidos de la canción, todos sus matices, todos los cambios y todas las repeticiones. No me refiero a analizar la música al escucharla, me refiero a estar presente y ser consciente de lo que escuchas, con atención. Y ser consciente de las emociones que provoca en ti, los recuerdos que te trae y todo lo que te produce.

La atención plena (o Mindfulness), consiste en: “vivir el momento presente, deliberadamente y sin enjuiciar” (Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat-Zinn). Su práctica diaria tiene una serie de beneficios emocionales, psicológicos y fisiológicos que derivan de mantener la atención en el aquí y el ahora. Mi propuesta es ¿por qué no permanecer en el aquí y ahora realizando una acción como puede ser escuchar música?.

Los ejercicios de atención plena más comunes se centran en el uso de los sentidos para estar presente. Centrarse en la respiración, caminar conscientemente, comer o beber con atención, prestar atención al cuerpo u observar un objeto sin juzgarlo. ¿Y si además de centrarnos en escuchar los sonidos que nos rodean, campanas o cuencos, utilizáramos la música para mantenernos en el momento presente?. En mi opinión tenemos el plus añadido de que la música produce una serie de cosas en nosotros y puede ser un buen ejercicio para reconocer además, cómo estamos y cómo nos sentimos. A lo mejor no todas las cosas que nos produce la música son placenteras, pero es ahí donde está el entrenamiento, aprender también a mantenernos presentes cuando algo nos desagrada o nos produce emociones difíciles. No me refiero a aguantar una tortura, me refiero a estar presente con todo lo que tenemos en nuestro interior.

¿Lo intentamos?

Siéntate cómodamente, cierra los ojos y prepárate para escuchar.

¿Qué escuchas?

¿Qué sientes?

Recuerda: “presente, deliberadamente y sin juzgar”

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